domingo, 17 de octubre de 2010

texto argumentativo: Reforma Agraria en Chile

Jorge Alessandri intentó dar un impulso a la actividad agrícola con la promulgación en 1952 de la ley de reforma agraria Nº 15.020 esta nueva ley estableció que las nuevas causas de exportación eran el exceso de superficie, las subdivisión y la mala explotación de los previos. Además, estableció que pasaban a ser expropiables por la CORA (corporacion de la reforma agraria) los previos agrícolas cuya extención fuera superior a las 80 hectáreas de riego básico. Así, gracias a esta nueva legislación se incrementó la producción agrícola.

historia de chile: la reforma agraria

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Opiniones respecto al tema

¿Qué consecuencias podemos observar en la actualidad a causa de la reforma agraria?

Daniela Ruiz: Una de las consecuencias directas de la Reforma Agraria fue la organización del campesinado en sindicatos, cooperativas y comités precooperativos, asistidos por INDAP. El hecho de expropiar, es una de las mas grandes injusticias sociales que han existido en la historia chilena.

 Flor Cárdenas: Otra de las consecuencias fué la incorporación de los campesinos y sus familias a la propiedad de la tierra que trabajaban y su incorporación a la vida social, cultural y política de la nación.

Cronología de la Reforma Agraria

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La reforma agraria y el mundo rural chileno

    POR LUIS VALENTÍN FERRADA                                                                                                        





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El proceso de reforma agraria de diez años, desarrollado durante tres gobiernos de signo político diverso (Alessandri, Frei y Allende) significó un golpe durísimo para el mundo rural chileno, con consecuencias que no han sido debidamente estudiadas en cuanto causas inmediatas o mediatas de la revolución y contrarrevolución política de aquellos años de 1970, en las cuales, como corresponde, las díscolas y veleidosas políticas externas de los Estados Unidos de América, jugaron entre nosotros su consabido papel.




Un análisis de este proceso jamás podrá ser hecho desde el punto de vista del registro cultural urbano nacional. Nada sabe éste, por más de un siglo, en qué consiste verdaderamente la vida campesina chilena. Podrán existir miles de páginas escritas desde alguna universidad o centro teórico, por economistas, sociólogos, cientistas o cuentistas políticos; pero nada de ello servirá demasiado para llegar al fondo del asunto.


¿Cómo impactó la reforma agraria, desde el punto de vista cultural, la vida del campo chileno de la zona central, donde se centró principalmente? Prácticamente en nada. El impacto tuvo consecuencias económicas, nacionales e individuales, políticas en uno y otro sentido, pero cultural ninguna. Las viejas formas de vida del campo chileno, continuaron esencialmente siendo unas mismas. Tradiciones, valores, principios, formas, órdenes sociales, un espíritu conservador y parsimonioso, soportaron el vendaval como si nada.


En la cúspide del proceso, el Doctor Allende, un urbano por excelencia y porteño por añadidura, puso como conductor principal de un proyecto trazado en ciertos organismos internacionales, a un inteligente teórico judío francés, de primera generación avecindado en Chile –el señor Chonchol– quien de chilenidad campesina profunda, nada sabía ni podía saber. Chonchol era experto en dígitos, cifras, estadísticas y economía agraria. Principios tan aplicables al África, a la India o al lejano oriente. Pero, por decirlo corto… de cuecas y fondas, propias y ajenas… no tenía la más peregrina idea. Funcionario internacional característico, y economista por añadidura, se dio con todo a la aplicación de un injerto.


Para los expropiados el golpe fue terrible desde el punto de vista económico, pero en ningún caso mortal. Para los beneficiarios, en cierta medida, una oportunidad valiosa para ser dueños –quién no, cuando se las están dando– de una parcela propia. Pero de asentamientos, cooperativas, bienes comunes o “kibutz”, nadie creyó ni entendió nada en nuestro mundo campesino.


Lo que la reforma agraria no logró es que se concretara el famoso propósito de Luis XIV y, más tarde, de Napoleón. Ambos inventaron traer a Versalles y París a las antiguas familias de Francia, manteniéndolas en permanentes y largas fiestas, mientras se cortaban todos sus vínculos ancestrales con sus lugares de origen, destruyendo así su influencia y poder regional. Les cortaron las raíces con guantes de seda.


En Chile, las antiguas familias campesinas “aguantaron la mecha”, resistieron el vendaval revolucionario, no se apartaron ni por un minuto de su gente, siguieron desempeñando las alcaldías y cargos municipales de sus pueblos, sus diputaciones, y, en muchos casos, pasaron activamente a participar en la contrarreforma o contrarrevolución a través de diversas organizaciones que adquirieron, en unión a otras de carácter gremial, un considerable poder político efectivo, superior incluso al de los partidos.


Ni la Iglesia Católica chilena, que se comprometió directamente con la reforma, pudo contra la fuerza de las tradiciones campesinas.


¿Cuánto pesó la reforma agraria como causa del pronunciamiento militar?… Muchísimo, más de todo lo que se ha creído.


¿Cuánto pesó esta reforma en el sordo e insondable quiebre político que los sectores tradicionales mantienen aún vivamente pendiente con la democracia cristiana?… Estas son preguntas que deberían responderse desde un ángulo diferente.


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*Abogado, ex diputado por Linares.


http://www.theclinic.cl/2009/11/15/la-reforma-agraria-y-el-mundo-rural-chileno/

sábado, 16 de octubre de 2010





La tierra para el que la trabaja

En las primeras décadas del siglo XX la sociedad rural chilena mantuvo la estructura agraria tradicional, fundada en el predomino del gran latifundio y una jerarquía social rígida, autoritaria y paternalista. En vista de esta situación las demandas por una reforma agraria fueron desde comienzos de siglo una propuesta de los sectores progresistas del país, como fue en el caso de la campaña presidencial del Frente Popular, en 1938. Sin embargo, una vez en el poder, los gobiernos radicales decidieron privilegiar la industrialización en el mundo urbano, postergando al rural. Como consecuencia, cientos de miles de campesinos emigraron a las ciudades en busca de un mejor futuro, mientras que la economía agraria comenzó a experimentar una crisis profunda caracterizada por su incapacidad productiva, siendo necesario, en los años cincuenta, llegar a la importación de alimentos. 

Al comenzar la década de 1960 la presión por una reforma agraria volvió a manifestarse en la sociedad chilena. Esta vez contó con el respaldo de la Iglesia Católica que repartió sus propias tierras entre los campesinos y con el apoyo de Estados Unidos a través de la “Alianza para el Progreso”. Enfrentado a las presiones, el gobierno de Jorge Alessandripromulgó en 1962 la primera ley de Reforma Agraria N° 15.020, la que permitió redistribuir tierras estatales entre campesinos y organizar instituciones fiscales para llevar a cabo la reforma en el campo.

Con la llegada al poder de la Democracia Cristiana, a través de la presidencia deEduardo Frei Montalva, el proceso de reforma agraria alcanzó un impulso vertiginoso. Bajo el lema “la tierra para el que la trabaja” el programa reformista del nuevo gobierno buscó la modernización del mundo agrario mediante la redistribución de la tierra y la sindicalización campesina. Para lograr este objetivo se promulgó una nueva Ley de Reforma Agraria N° 16.640 y la Ley N° 16.625 que permitió la sindicalización campesina. Sobre la base de estos dos instrumentos legales se expropiaron alrededor de 1.400 predios agrícolas, 3,5 millones de hectáreas, y se organizaron más de 400 sindicatos que sumaron más de 100 mil campesinos. Al mismo tiempo, comenzaron a producirse huelgas y tomas masivas de predios que polarizaron a la sociedad agraria chilena.

El nuevo gobierno de Salvador Allende continuó el proceso de reforma agraria, utilizando los instrumentos legales promulgados por el anterior gobierno, con el fin de expropiar todos los latifundios y traspasarlos a la administración estatal, cooperativas agrícolas o asentamientos campesinos. Este proceso también estuvo acompañado de una gran efervescencia campesina que se expresó en la ocupación o tomas masivas de predios, desatándose en el mundo rural un clima de violencia y enfrentamiento.

Al producirse el golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973, la Unidad Popular había expropiado cerca de 4.400 predios agrícolas, que sumaban más de 6,4 millones de hectáreas. El viejo orden latifundista que había prevalecido por más de 400 años había llegado a su fin. En las dos décadas siguientes el modelo neoliberal irrumpió en el mundo rural, produciéndose el traspaso de la tierra a nuevos capitalistas, quienes modernizaron la producción agrícola y convirtieron en proletarios a los campesinos.

http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=lareformaagraria(1962-1973)